La cosa mejora

Esta semana he tenido mi segunda clase de natación y debo confesar que la cosa mejora. Esta vez no lloré nada y me lo pasé muy bien con mi padre, que fue quien se metió en la piscina conmigo. Mi madre dice que es por otro motivo, pero yo creo que eso de cantar en grupo en el agua, con público en las gradas, pudo con su sentido del ridículo. A mi padre también le tocó pasar la prueba del “Sol, solet”, pero triunfó. Eso sí, su dignidad se fue a pique entre el gorro y las chanclas prestadas… Entenderéis que no haya foto >:-) 

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